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CEO de MTC: Las verdaderas razones del rezago de la minería autónoma en Chile

Chile triplicaría su flota minera autónoma en cinco años, pero seguirá lejos de Australia, advierte experto de MTC

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Adam Virani, CEO y fundador de Mining Technology Consulting (MTC), asegura que Chile cuenta hoy con cerca de 200 camiones autónomos operando, una cifra similar a la que Australia tenía hace una década. Para el consultor, la brecha no se explica solo por presupuesto, sino por conectividad, gestión del cambio y falta de profesionales locales especializados.

Chile se encuentra todavía "muy lejos" de Australia en la adopción de minería autónoma, aunque muestra una ventaja clara frente a sus vecinos latinoamericanos. Así lo plantea Adam Virani, CEO de MTC, quien en conversación con Política Minera repasó el estado actual de la automatización minera, sus principales frenos y las proyecciones para los próximos cinco años.

Según Virani, de los aproximadamente 4.000 camiones autónomos que operan hoy a nivel mundial, un 25% está en Australia y solo un 5% en Chile. En números concretos, el país tendría cerca de 200 unidades, una cifra que Australia ya había alcanzado hace diez años y que hoy supera las 1.000. El consultor reconoce que la pandemia aceleró la adopción de estas tecnologías, "pero lo mismo sufrió Australia", por lo que la distancia entre ambos países se mantiene.

Para cerrar esa brecha, dice, Chile debe avanzar en conectividad, en la adopción de equipos capaces de interactuar entre sí y en preparar las condiciones de entorno necesarias para que la tecnología funcione correctamente. A eso suma un punto que considera clave: formar profesionales locales que dominen la parte técnica de estas soluciones, para reducir la dependencia del apoyo extranjero.

Conectividad y talento local, los cuellos de botella

El fundador de MTC —que ha trabajado con compañías como Anglo American, Glencore y Escondida en procesos de transición hacia la autonomía—describe mejoras genéricas en varios frentes: reducción de tiempos muertos asociados a cambios de turno y traslados de personal, mayor disponibilidad de equipos una vez superada la etapa de "ramp up", y ahorro en consumibles como aceros de perforación, energía, combustible y neumáticos. "Los resultados varían mucho según la práctica de cada sitio", advierte.

La gestión del cambio, más determinante que el presupuesto

Consultado por el aprendizaje que dejó la puesta en marcha de las primeras perforadoras autónomas de Glencore en Lomas Bayas —y qué de eso es replicable en faenas medianas sin el presupuesto de una Escondida—, Virani apunta a un factor que considera transversal que es  la gestión del cambio. Sin un buen soporte de equipos auxiliares, infraestructura de redes adecuada y un equipo técnico capacitado, explica, la tecnología termina revelando los problemas propios de cada compañía en lugar de resolverlos.

"Una tecnología no funciona por sí sola, es una solución que requiere de condiciones", resume el consultor, quien advierte que muchas empresas descubren tarde que aspectos que creían resueltos no lo estaban del todo.

Diseño de mina, regulación y sindicatos: las diferencias con Australia

Virani identifica varias diferencias estructurales entre ambos países. La primera, dice, suele pasarse por alto: el diseño mismo de las minas. En Chile la autonomía se ha probado principalmente en minas de cobre a cielo abierto —de menor ley y con diseños más verticales—, mientras que en Australia se ha desarrollado sobre yacimientos de hierro con relaciones estéril-mineral más altas. Esa diferencia impacta directamente en la infraestructura, el diseño de caminos, los patios de perforación y las fases operativas necesarias para que los equipos autónomos funcionen sin interferencias.

En lo regulatorio, explica que Australia cuenta desde 2015 con un código de práctica específico para minería autónoma, ligado al Mines Safety and Inspection Act de 1994, que exige planes de pilotaje y personal competente antes de otorgar el permiso legal. En Chile, en cambio, no existe una normativa específica para autonomía, aunque el Sernageomin exige —a través del Decreto Supremo 132 y una guía de implementación de pilotaje— cumplir con la norma ISO 17757-2017 en materia de seguridad.

A esto se suman diferencias en infraestructura tecnológica, en el peso de los sindicatos y en la cultura organizacional. Sobre este último punto, el consultor es directo: "En Chile, si algo sale mal, todo se arregla con un buen gesto; en Australia es más difícil encontrar eso". Según Virani, el personal australiano es más técnico, pero también más rígido, mientras que en Chile persiste un mayor poder sindical y cierto temor a la llegada de nuevas tecnologías.

El rol de la inteligencia artificial y la integración de datos

Más allá de la automatización de equipos, Virani sitúa a la inteligencia artificial y el análisis de datos como el paso más importante para mejorar la toma de decisiones operacionales. A su juicio, hoy es prácticamente imposible para las personas procesar en tiempo real la cantidad de información que genera una faena, por lo que muchas decisiones aún se toman por intuición o experiencia aislada entre áreas.

El impacto de una mejor integración de datos, sostiene, alcanzaría toda la cadena productiva, desde la predicción de un recurso minero en la etapa de exploración hasta la logística de envío del concentrado o cátodo a destino. “El problema es que, hoy, pocas mineras logran conectar bien la información entre geología, mina y planta, y muchas todavía no implementan el enfoque Mine to Mill. Ahí existe una gran deuda de logro de la minería", afirma.

Sobre la escasez de personal técnico especializado, el consultor sostiene que el perfil de los operadores está cambiando hacia una mayor comprensión técnica transversal, nociones básicas de telecomunicaciones, mecánica y electricidad, manejo de herramientas computacionales y, sobre todo, capacidad para operar más de un equipo de forma simultánea.

La proyección a cinco años

De cara al futuro, Virani se arriesga a proyectar que la flota autónoma podría triplicarse en el mejor escenario, impulsada no tanto por camiones sino por la automatización de palas, retroexcavadoras, vehículos de pasajeros, bulldozers, perforadoras y horquillas, gracias al avance de la inteligencia artificial.

Entre los factores que frenan un despliegue más rápido, menciona aspectos contractuales entre mineras y proveedores de equipos, el poder sindical, la vida útil de cada yacimiento, las leyes de mineral y los costos de proveedores. Pero, más allá de esas variables externas, identifica un freno más profundo, la resistencia cultural al cambio en la forma de operar de las propias personas. "Es lo más difícil de cambiar", sentencia.

Respecto a qué tecnologías están sobrevaloradas, Virani es categórico, para él no existe tecnología "sobrevalorada" en sí misma, sino tecnología mal implementada por falta de comprensión de las condiciones y requisitos del usuario. Eso sí, señala que el mapeo y análisis mineralógico satelital aún no ofrece la precisión ni el tiempo de respuesta que exige una operación minera. En el otro extremo, ubica como subestimadas a las tecnologías de lectura elemental y mineralógica aplicadas al control de mineral, la operación minera y el procesamiento en planta, particularmente en chancado.

Domingo, 23 De Agosto De 2026, 16:54

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