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Jesús Montero: "El wolframio vive una oportunidad histórica en España".
Jesús Montero, CEO de MiningSense, analiza el momento que atraviesa el mercado mundial del wolframio y el papel que puede jugar España, entre la escasez de materias primas críticas, la presión geopolítica y una burocracia que sigue siendo el mayor freno para los inversores.
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El wolframio ha dejado de ser, para quienes siguen de cerca el mercado de materias primas, un mineral más de la lista de "críticos" que elabora periódicamente la Unión Europea. Se ha convertido, según Jesús Montero, CEO de MiningSense, en el ejemplo más visible de una tormenta perfecta que combina desabastecimiento, transición energética y geopolítica.
"Es una situación en la que creo que nadie se ha visto", afirma Montero al describir el momento actual. Reconoce que las crisis de materias primas no son nuevas —la última de gran magnitud se remonta a los años 70 — pero insiste en que el contexto actual es distinto: "Se unen dos situaciones. Una es que hay un desabastecimiento de materias primas críticas con mucho más consumo, un plan de transición energética que implica un uso intensivo de materias primas críticas, y eso se junta con una situación geopolítica muy compleja en la no solo son una herramienta para desarrollar la economía (…) sino que también se usan como presión geopolítica, para desabastecer y para generar caos o incertidumbre en los mercados".
Para Montero, que el wolframio figure entre las materias primas críticas y estratégicas de la Unión Europea es, una buena noticia para los productores. La calificación obliga a Bruselas a fijar objetivos mínimos de producción y procesado dentro del bloque de la propia UE, además de garantías de suministro, lo que vuelve a los proyectos de wolframio "más atractivos desde el punto de vista de la inversión y desde el punto de vista del potencial desarrollo de los permisos".
España, recuerda el CEO de MiningSense, ha sido históricamente una región productora de wolframio, con "muchos yacimientos", de diversos tamaños, repartidos junto a Portugal. Hoy, sin embargo, solo hay una mina en producción: Barruecopardo, en Salamanca. Otros yacimientos, como Los Santos, también en la provincia salmantina, han estado en operación hasta hace poco.
El Moto está, según Montero, "casi a punto de empezar la construcción"; La Parrilla permanece paralizado, pero con perspectivas de reactivarse; y hay varios proyectos brownfield detenidos por problemas ambientales o de costes que, con el escenario actual de precios, "probablemente tengan una rentabilidad mucho mayor" y puedan retomar las inversiones necesarias para volver a arrancar.
El mercado, subraya, no se limita a la península ibérica, "hay grandes proyectos avanzando en Asia y Australia con actores internacionales relevantes". Pero España cuenta con un activo que no todos los países pueden ofrecer: "una regulación ambiental clara" y una legislación "específica en cuanto a seguridad de salud, trazabilidad y gestión de residuos", factores que, combinados con el estatus crítico y estratégico del wolframio, convierten al país en un terreno atractivo para la inversión, con proyección de mercado hacia el resto de Occidente, especialmente Estados Unidos y Sudamérica.
Preguntado por los cambios normativos necesarios, Montero señala que "no se puede renunciar obviamente a las garantías ambientales, igual que no se puede renunciar a las garantías de seguridad y salud de los trabajadores y del público, y tampoco a la licencia social".
El problema, indica que, no es la ausencia de normas sino su incumplimiento sistemático. "Ya hay una legislación que va más o menos en ese sentido, pero la realidad es que no se cumple nunca", advierte. Lo que reclama es previsibilidad, "poner plazos que realmente se cumplan para que se tramiten los proyectos, sea de forma positiva o negativa", de modo que un proyecto pueda avanzar —o ser rechazado— dentro de un ciclo de precios estable. Para Montero, la incertidumbre sobre los tiempos de tramitación es "lo que más incomoda o lo que más asusta" a un inversor, más incluso que un resultado desfavorable. "El no saber cuándo realmente se van a acabar cumpliendo los plazos (...) es mucho más beneficiosa para la industria (una legislación) que deje claro los plazos, que deje claro las responsabilidades".
De cara a los próximos años, el CEO de MiningSense proyecta un crecimiento sostenido en el número de proyectos mineros en España, impulsado por el Critical Raw Materials Act de la Unión Europea, que ha actuado como catalizador para reactivar la investigación de yacimientos antiguos, y por planes nacionales orientados a inventariar los recursos reales del país.
Ese optimismo, sin embargo, viene con matices. "En cuanto al volumen de inversión, en general creo que son proyectos pequeños, de pequeña a mediana minería, que no van a tener los volúmenes de inversión que pueden tener proyectos en Chile, Perú o en Canadá", precisa Montero. El crecimiento, insiste, vendrá más por la cantidad de proyectos sobre la mesa que por el tamaño del capital que se movilice en cada uno.
Al abordar específicamente el atractivo de España para el capital inversor, Montero es categórico "los inversores se encuentran en España en un campo muy diversificado de materias primas críticas, y todas ellas están relacionadas en mayor o menor medida con la transición energética". No se trata, subraya, de una oportunidad aislada en torno al wolframio, sino de un ecosistema de recursos minerales que responde de forma conjunta a la demanda que impone la descarbonización de la economía.
Hay un rasgo del subsuelo español que Montero destaca especialmente, la concentración de yacimientos distintos en zonas relativamente cercanas entre sí. "Al invertir en España o buscar yacimientos en España, la ventaja es que se pueden tener relativamente cerca una gran variedad de distintos yacimientos", explica, la mayoría vinculados a materias primas críticas o estratégicas para la transición energética.
Ese potencial, considera, debería ser impulsado con más fuerza desde el Gobierno central, fomentando la investigación geológica y favoreciendo la formación de clústeres o agrupaciones industriales en torno a la explotación minera.
Consultado sobre el rol de su compañía en este contexto, Montero es directo, MiningSense busca posicionarse "como una empresa clave a la hora de ser socio estratégico y como entidad técnica independiente", que acompañe a los proyectos mineros bajo estándares internacionales y con estudios de alta calidad.
"Esto lo que busca fundamentalmente es reducir la incertidumbre del inversor, generar confianza en la sociedad y desarrollar proyectos que tengan garantías de éxito en el futuro", resume. Esa función, explica, abarca todas las fases del ciclo minero —desde exploración y generación de recursos hasta la optimización operativa y estratégica—, pasando por los estudios técnico-económicos propios de cada etapa como lo son; scoping study, pre-feasibility study y feasibility study. En todas ellas, sostiene Montero, resulta clave contar con una empresa que domine tanto los estándares internacionales como la legislación europea y española, y que entienda "cuáles son las características que hacen que un proyecto pueda o no tener éxito".
El retrato que define Montero es el de una industria ante una oportunidad excepcional con una geología favorable, marco regulatorio comparativamente sólido y un respaldo político europeo sin precedentes para el wolframio. Pero también el de un sector que sabe que esa ventana depende de que la burocracia deje de ser, en sus palabras, la principal fuente de incertidumbre para quienes están dispuestos a invertir en el subsuelo español.
Domingo, 16 De Agosto De 2026, 11:21
Politica Minera
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