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Nanoespuma: La innovación minera chilena que México y Perú que ya buscan adoptar.
Científicos de la Universidad Andrés Bello desarrollan una solución biotecnológica que reduce en un 87% las emisiones de polvo en tronaduras, resolviendo un conflicto histórico entre las mineras y las comunidades vecinas.

En el árido paisaje del norte de Chile, las tronaduras mineras no solo mueven tierra; liberan nubes masivas de material particulado cargado de metales pesados como el arsénico. Este fenómeno, empujado por los vientos cordilleranos, ha sido durante décadas el principal foco de conflictos socioambientales y riesgos para la salud de miles de personas. Sin embargo, una innovación nacida en el Centro de Bioinformática y Biología Integrativa (CBIB UNAB) promete cambiar las reglas del juego.
El principal desafío de la minería actual es que el agua convencional no sirve para humectar el suelo del desierto. Debido a la extrema sequedad y la tensión superficial, el agua se queda en la superficie y se evapora en cuestión de minutos sin penetrar el terreno.
Los doctores Danilo González y Yorley Duarte atacaron este problema desde la nanoquímica. Su invención, una nanoespuma de alta penetrabilidad, contiene agentes que rompen esa resistencia del suelo, permitiendo que el líquido penetre a profundidades que el agua jamás alcanzaría.
"El componente clave permite que estas soluciones acuosas hidraten el suelo de forma real. Al estar el terreno compactado antes de la detonación, la espuma logra 'atrapar' las partículas micrométricas, evitando que se conviertan en nubes tóxicas", explica la Dra. Duarte.
El impacto de esta tecnología no es solo ambiental, sino también estratégico para la continuidad operacional. Actualmente, el 60% de las tronaduras programadas en las minas deben cancelarse o postergarse porque las condiciones del viento llevarían el polvo directamente a los poblados cercanos.
Con esta nanoespuma, que reduce las emisiones en un 87%, las mineras podrían ejecutar sus planes de tronadura con mayor libertad y frecuencia, eliminando los cuellos de botella que genera la espera de "condiciones meteorológicas perfectas".
Tras dos años de investigación intensiva, el equipo logró perfeccionar un sistema de dos etapas que hoy es una tecnología patentada:
Fase 1: Pretratamiento Molecular. Se aplica una solución basada en moléculas inocuas (no dañinas para el medio ambiente) que preparan la estructura química del suelo.
Fase 2: Inyección de Nanoespuma. Una vez instalados los pozos de tronadura, se aplica la espuma que genera una cohesión interna en la tierra.
Optimización Reciente: Los últimos avances permitieron que el suelo no solo se humedezca más rápido, sino que retenga la humedad por periodos prolongados, optimizando los recursos hídricos de la faena.
Proyección Global: Un mercado de 3 billones de dólares
La relevancia de este invento ha traspasado las fronteras chilenas. Con una patente ya establecida, los ojos de la industria en Perú y México —países con geografías y problemas similares— ya están puestos en este desarrollo.
La Universidad Andrés Bello se encuentra actualmente en negociaciones para asociar esta tecnología con empresas capaces de producirla a escala industrial. El mercado potencial es masivo, valorado en 3 billones de dólares anuales, y su aplicación podría extenderse rápidamente a la industria de la construcción, donde el polvo en suspensión es también un riesgo crítico de seguridad laboral.
Domingo, 29 De Marzo De 2026, 12:54
Politica Minera
Chile

